

El esmalte es naturalmente poroso; las partículas de pigmento se depositan en sus poros microscópicos, causando gradualmente opacidad o amarillamiento. Incluso el cepillado regular puede no ser suficiente para revertir las manchas profundas. El blanqueamiento dental profesional es la solución más efectiva para restaurar el brillo natural.
Respuestas a las preguntas más comunes sobre el tratamiento, incluyendo idoneidad, detalles del procedimiento, recuperación y cuidados a largo plazo, para que se sienta informado y seguro antes de dar el siguiente paso.
Una visión clara paso a paso de cómo se planifica y lleva a cabo el tratamiento, desde la consulta inicial hasta los resultados finales, garantizando comodidad, seguridad y resultados predecibles.
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Antes de cualquier procedimiento de blanqueamiento, tu dentista realiza un examen bucal completo para detectar caries, inflamación de encías o sensibilidad dental. Si se encuentra algún problema, lo abordamos primero para asegurar que tus dientes estén completamente listos para el tratamiento.
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Limpiamos tus dientes a fondo, eliminando cualquier acumulación de placa o sarro para asegurar que el agente blanqueador actúe de manera uniforme. Se aplica una barrera protectora en tus encías para resguardarlas del gel blanqueador.
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Se aplica cuidadosamente sobre los dientes un gel potente pero seguro a base de peróxido de hidrógeno. Por sí solo, el gel no puede penetrar lo suficientemente profundo a través de los poros del esmalte; por eso utilizamos tecnología de luz UV o LED para activarlo y acelerar el proceso de blanqueamiento.
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Una vez activado, las partículas del gel descomponen las moléculas que causan las manchas, extrayéndolas desde debajo del esmalte. Este proceso se repite en varios ciclos durante un total de 60 a 90 minutos, logrando una sonrisa varios tonos más blanca con una sensibilidad mínima o nula.